El primer recuerdo que tengo es verme con un babi de color blanco en una aula del antiguo Colegio Público Nuestra Señora de los Remedios, ahora edificio que alberga el Instituto de Enseñanaza Secundaria José Alcántara. Ambos de Belmez, of course.
Mi clase era la primera a la derecha del pasillo de la derecha. Una pizarra de pared a pared al fondo de la clase, una maestra joven, morena de pelo largo y muchos niños. Tenía sólo tres años y mi padre me llevaba algunos días a pesar de que no tenía edad aún para estar escolarizado. No había guarderías y mi padre me metía en la clase de primero de parvulos, los de 4 años. Doña Angela, ¿dónde estará ahora?
Si ahora escribo esto es gracias a la enseñanza pública que hemos tenido en este país desde entonces. Y sí tú lo estás leyendo es porque estuviste en las mismas clases que yo.
Resulta, ahora que como la cosa está jodida, y después de recortar aquí y allá porque lo dicen unos señores que están todo el día mirando gráficas cambiantes cada segundo y pantallas con mensajes de muchos colores con cifras y palabras abreviadas, le toca a la educación, a la enseñanza.
Hace 30 años sólo teníamos un balón por clase, una estufa para calentar miles de metros cúbicos de aire, los libros pasaban de hermano hermano, un profesor por clase y seis asignaturas, no había idiomas hasta sexto de EGB y compartíamos los rotuladores carioca. La cosa, por suerte, ha mejorado en todo eso.
Es cierto que con el tiempo hemos perdido, especialmente en los últimos años, en la enseñanza de algunos valores como el respeto a los profesores o el colegio en general.
En Andalucía el cambio ha sido más grande aún, y si por entonces estábamos aún muy por detrás de algunas regiones, ahora podemos decir alto y claro que esa desigualdad ha desaparecido, y ello gracias al esfuerzo de toda una sociedad, la andaluza, que ansiaba mirar de tú a tú a madrileños, catalanes, vascos o valencianos.
Si encima naciste y has vivido en un pueblo, más aún. No se entiende la vida de un pueblo sin su colegio público. Es más, no es posible la vida en un pueblo sin su colegio público.
Que no toquen la enseñanza pública salvo para mejorar los ratios profesor-alumnos, que no toquen la enseñanza pública salvo para mejorar la enseñanza de esos valores, para mejorar los edificios o para construir nuevos, que mejoren la preparación de los profesores. ¿El dinero? Que no den dinero a la enseñanza concertada, que dejen que comprar y construir armamento, que no le den más dinero a la iglesia católica o cualquier otra religión, que reduzcan los cargos públicos o que le suban los impuestos a los que más tienen. El que quiera un colegio privado o concertado que lo pague.
Qué poco me han gustado siempre los "MERCADOS" , en los pueblos siempre fuimos de "MERCADILLO".
Las cosas han evolucionado tanto en el mundo del fútbol, por suerte, que en los cursos del colegio de entrenadores nos dedican una asignatura o parte de ella para enseñarnos a tratar con el entorno del equipo. Jugadores, directivos, afición, equipo técnico, encargados de material, familiares y por supuesto la prensa.
En la era de las nuevas tecnologías la "prensa", como concepto, se amplia a la de "medios de comunicación". Ya no sólo existen periódicos. Radio, televisión, redes sociales y sobre todo medios digitales.
En cualquier pueblo, comarca ya existen emisoras de radio locales y emisoras de televisión. Por supuesto no es raro encontrar clubes con su propia web o perfiles en facebook, tuenti o twitter.
En Córdoba, además de los medios tradicionales con su espacio para el deporte y sobre todo el fútbol, ya existen varias webs dedicadas exclusivamente al deporte y algunas exclusivamente al fútbol provincial. A saber: MINUTO90, CORDOBADEPORTE, TODOFUTBOLCORDOBES, FUTBOLGUADIATO o LAPREFERENTE.COM.
Una tarea que parecía destinada a entrenadores profesionales hasta hace poco tiempo y que es la relación con los medios de comunicación, se ha convertido en obligación hasta en los entrenadores de categorías de fútbol aficionado. El tiempo que tienes que dedicar semanalmente a atender a todos los medios que cubren el día a día de tu equipo y tu categoría es una de las tareas obligatorias en la planificación de todo la temporada.
En mi caso: una o dos entrevistas semanales en RADIO PEÑARROYA CADENA SER (una post partido y otra pre partido), una entrevista semanal en RADIO GUÍA de LOS PEDROCHES (normalmente a mitad de semana), la entrevista o declaración semanal en la web del Club (CD Mellariense), y por supuesto la crónica acompañada de alguna declaración del partido del domingo para el resto de medios (MINUTO90, LAPREFERENTE.COM, El Día de Córdoba ...)
Por todo ello, ya existe equipos en estas categorías que crean la figura del "responsable de prensa" o "relaciones públicas". Es fundamental por varios motivos tener una buena relación con los medios. Junto a jugadores, técnicos, directivos son una de las patas del banco del deporte amateur, y normalmente suelen compartir con todos mucho tiempo a lo largo del año (viajes, entrenamientos, partidos), hasta convertirse en uno más del entorno más cercano. Su papel en el deporte es fundamental. Son los altavoces de la actividad, los primeros que llegan hasta la afición y de ésta relación con ellos puede depender la imagen que dé tu equipo y la tuya propia.
Hasta ahora, la labor del jefe o responsable de prensa suele caer en la figura del delegado de equipo, hombre de confianza del entrenador, aunque, como ya os digo, empiezan a verse equipos con una persona dedicada eclusivamente a ello. Y cada vez son demandadas por los propios entrenadores, algunos incluso van de su mano al equipo por el que fichan.
Las redes sociales además, su aparación y el uso extendido por todo el mundo, su inmediatez, pueden ser extraordinarias aliadas en la labor de información. Son directas, rápidas y fáciles de usar. Ya es posible desde un teléfono, en solo 30 segundos, colgar la alineación de tu equipo en la red (TWITTER o FACEBOOK) unos minutos antes del inicio del partido. Y una vez allí ..... se extiende para llegar a todos los aficionados que te siguen.
Soy consciente de que desde el final de la pasada temporada, el futuro inmediato del RECRE y mi salida del club de mi pueblo iban a ser un foco de atención. Uno no sabe nunca con exactitud la repercusión que unas declaraciones pueden tener, por muchas razones. Esa responsabilidad va en el cargo, tanto si estás entrenando como si estás en el paro. Y todos conocemos cómo funcionan los medios, sobre todo los digitales, las webs y especialmente los foros.
Desde que firmé en Fuente Obejuna no he hecho ni una sola declaración en ningún medio hasta hace unos días. Una entrevista para un medio comarcal que saldrá en unos días. Ni yo ni nadie del club, ordenado exclusivamente por mi. No hasta que el calendario nos acerque a la competición. Sólo lo hice público en mis perfiles de faebook y twitter hace un par de semanas; una simple declaración que creía deber a mis amigos que no viven cerca. Y en menos de una hora ya se habían hecho eco varios medios digitales:
Desde entonces sólo lo que escriboen este "diario". Y cómo tal y como parte fundamental del día a día de un entrenador aquí lo cuento. Dejo la entrevista de ayer en RADIO GUÍA, la primera del año.
Lo primero que había que hacer es trabajar para confeccionar una plantilla competitiva con varias premisas. La primera era mantener el núcleo fuerte del año pasado. Un número importante de jugadores de Fuente Obejuna, fundadores del club, junto a Raúl Balsera, Sebi y Carlos Martínez. El resultado fue estupendo y los jugadores ya se conocían. Pero era corta.
Me gusta trabajar con gente joven y en su defecto, con jugadores que sigan teniendo hambre, por entrenar, aprender y competir. Esa especie de deportistas que no pierden ni a las canicas con sus hermanos. Y si lo hacen no les queda ganas de dormir el domingo para llegar el martes a comerse el albero. El perfil es claro: gente que a pesar de su edad sigan teniendo ambición por aprender y mejorar.
Lo segundo era que fuesen jugadores de la comarca para que puedan entrenar todos los días de la semana con el grupo, ahorrar dinero en desplazamientos y que se sientan cercanos al pueblo y el proyecto.
El 17 de mayo del 2009, el RECRE jugaba su último partido en Andaluza frente al equipo que se proclamó campeón ese mismo día, el Marinaleda, en su casa, en el "Jornalero Stadium". Nosotros ya estábamos descendidos y ellos tenían que ganar y esperar una debacle en Montilla. Y sucedió.
Acudimos a jugar con cuatro juveniles de primer año y sin portero suplente por la sanción de Lalo. La alineción fue: Tomás, Pedro Gallego, Cuenca, José Ignacio, Polonio, Alberto, Salvi, Antonio MIguel, Paredes, Paquico y Fernando. En el banquillo: Juan Pablo, Julio, Rafa Bernal y Antonio Luis
Campo de césped natural y en una condiciones desastrosas.
El equipo local tenía un jugador en el centro del campo, Tomy, del que se decía era el mejor en su puesto de la categoría Un tío alto, muy fuerte y con un golpeo de balón cojonudo. Destruía, robaba y la daba a dos toques sin fallar. Nos tenía locos. Lo robaba todo, por arribba y por abajo, daba "leña" con conocimiento y no nos dejaba salir. El césped le ayudaba y no éramos capaces de crear en el centro nada con su presencia. Se las estaba viendo con Salvi y no le quitábamos una.
En el minuto 30, aproximadamente, Alberto se acercó al banquillo con una de esas caras que lo dicen todo, más para los que lo conocemos. Me acerqué a él con un bote de agua y antes de que le dijese nada me pide que le deje unos minutos cerca de Tomy, que lo cambiara de sitio con Salvi hasta el final de la primera parte. Alberto estaba lesionado, jugaba con una de esas rodilleras escandalosas por un esguince que arrastraba por un accidente laboral. Venía desde Madrid a jugar y al acabar se volvía en su coche. Ordené el cambio y llegó la primera jugada en la que se encontraban; un balón dividido, raso pero con un bote irregular por el terreno. El mediocentro era un tanque, no paraba, arrollaba con elegencia y se hacia con el balón en todas esas jugadas. Alberto se paró, puso su pierna izquierda bien clavada en el césped, se colocó de lado para cubrir la pelota sabiendo que el rival iba a por todas y que podía joderle la rodilla con un simple choque teniendo fija la pierna, y lo esperó medio segundo protegiéndose un poco con su hombro. El tío le sacaba más de una cuarta y venía como un toro. Y chocaron. El golpe fue terrible pero limpio, Tomy calló como cuando uno se choca con una pared, Alberto salío con la pelota, esperó a que se levantara y le hizo un recorte hacia el lado derecho, el tío pasó de nuevo como un toro y volvió a caer desequilibrado por el engaño del "chiquinino gordo" como le decían desde la grada. No volvió a ganar un salto. Cada vez que se acercaba el balón por arriba Alberto daba un grito y Tomy no se arrimaba a menos de un metro. El entrenador, Fran Reina, me decía desde el banquillo que no apretaramos tanto, que no nos jugábamos nada y que le dijese al número 6 que no se esforzara tanto (el 6 era Alberto). Él me hablaba a voces. Me acerqué y le repondí al oido: "Díselo tú"
Tomy, su mejor jugador fue sustituido en el minuto 5' de la segunda parte. Me cuentan después que pidió el cambio en el descanso.
Al descanso, el partido iba 2-0 pero la cosa estaba demasiado igualada y se mascaba un gol nuestro.
En nuestro banquillo, los cuatro juveniles pasaban un día divertido, Estaban disfrutando del partido, era una fiesta para ellos a pesar de no jugarnos nada. Sabían que iban a jugar y estaban relajados y poco concentrados.
En el descanso ordeno que todos entrásemos al vestuario. Titulares y suplentes, además del resto de la expedición (el Gordo, Rubén, Lalo, y unos pequeños acompañantes). En el camino Alberto se acerca y me dice que está mal, la rodilla jodida y muy cansado por el esfuerzo, el viaje y la falta de entrenamiento por la lesión. Pero que esté tranquilo que, literalmente: "vamos a ganar". Impresionante.
Una vez dentro del vestuario y todos sentados tras refrescarse un poco entraron el resto de jugadores avisados que se encontraban jugando fuera. Alberto estaba sentado con las piernas abiertas, los codos apoyados en las rodillas y la cabeza baja. El último en entrar fue Julio, y lo hizo de una manera un poco festiva. Todos estábamos callados esperando que se recuperan un poco para empezar a hablar. Al entrar, Julio mira a Alberto y le dice: "Vamos viejo, que ya no puedes más". Dos segundo después y tras un silencio sepulcral, Alberto levantó la cabeza y sin moverse un milímetro se dirige a él: "León, no estoy cansado, estoy concentrándome para ganar el partido por ti, por todos y para vuelvas contento al pueblo". AMÉN
Eso es lo que empezamos a buscar, jugadores que tengan la edad que tengan sigan buscando la gloria domingo a domingo, sea cual sea el campo y sea cuales sean las consecuencias. LOs cojones pegados al culo como los leones y BALÓNalSUELO