Aquí está uno de los últimos "campos de albero" de la provincia de Córdoba. Campo de toda la vida. Construido en los setenta o los ochenta (no tengo datos), sufrió una importante remodelación en el año 2000. Construyeron una preciosa grada que alberga en su bajos unos excelentes vestuarios.
En los 90 los vestuarios estaban justo en frente pero la esencia del color amarillo no la pierde.
Ficha técnica:
Dimensiones: 80x48 aprox.
Iluminación: Cuatro torres grandes en las esquinas con seis focos cada una, y tres focos más encima de la grada. Parece deficiente en general pues solo se ve bien en las zonas próximas a las esquinas.
Vestuarios: Buenos vestuarios. Amplios para cambiarse con comodidad y sin estructuras en el centro lo que permite dar las charlas viendo a todo el grupo.
La salida al campo tiene un túnel retráctil.
Banquillos: Pequeños y muy cercanos al público en la grada principal. Prácticamente metidos con la gente.
No hace falta más. Una pelota y los amigos. Correr para quitarles el balón y correr después para que no te la quiten. Algo así decía Marcelo Bielsa para describir el fútbol. Albero, arena de pozo, asfalto, hierba, verde sintético, cemento.. Los partidos de niños duraban hasta que el dueño de la pelota tenía que irse, y no había más verdad en el mundo que el gol. La única diferencia es que ahora las porterías tienen redes y los partidos duran 90 minutos, con suerte 95. Pero al final el que gana es el que más goles mete... aunque antes nos divertíamos los dos equipos.
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- Si hay gente en este mal llamado "primer mundo" que juega a fútbol sobre arena volcánica nosotros tenemos la obligación de dejarnos la piel en el campo. Al menos será metafóricamente, los que juegan cada domingo ahí arriba no. Foto 1: LAS BREÑAS (Lanzarote) Foto 2: LA OLIVA (Fuerteventura)
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Domingo de fútbol. Los mejores. Invierno, como casi toda la temporada. Los mejores partidos, que son los que te dejan esos recuerdos, siempre se jugaron en invierno. Los de primavera son los partidos de ascensos, victorias bonitas; pero los mejores son los de invierno.
Tiempos de albero, Mikasas, medias atadas con trozos de venda, botas con cordones largos, muy largos, pantalones cortos, muy cortos, y botiquines con reflex, algodón y mercromina y ya está. No existían sobrecargas, microrroturas, roturas o contracturas; todo eran tirones que se curaban con el masaje de unas manos callosas, dos litros de reflex y una muslera.
Tiempos en los que empezaba a hablarse de cantera, en los que empezaban a formarse equipos de categorías base en toda la provincia, en los que empezaban a surgir competiciones federadas de infantiles y cadetes.
Tiempos en los que llegar a un campo de césped, natural por supuesto, era motivo de fiesta toda la semana. Ese domingo era derrota casi segura y gemelos por encima de las pantorrillas a los 30 minutos. El que tenía unas botas con tacos de aluminio las sacaba y las engrasaba, el que no, ya sabía que eran días en los que lo más importante era buscar unas para no escurrirse.
Acudir a Baena, Priego, Cabra o La Rambla era un acontecimiento. Allí te esperaba gente como Tomás, un central de Cañete que lideraba la defensa de aquel primer gran Baena de los 90', los egabrenses hermanos Pallarés o el gran Carraña en La Rambla. Ya se encargaban ellos de que "respiraras fútbol" nada más entrar por la puerta. Todos jugábamos un 1-4-4-2, todos los equipos tenían dos centrales grandes, los más veteranos, un 9 fuerte y otro delantero de esos pequeñitos y desagradables que corría con un diablo. Y a correr... alguna vez ganamos por allí; en Villanueva de Córdoba era imposible. No sé donde andarán los Pallarés; Tomás entrena al equipo de su pueblo en regional preferente y Carraña sigue dando lecciones con los veteranos y entrenando a equipos base en La Rambla.
Dicen que el fútbol ha mejorado con el césped artificial, no lo creo. Habrá mejorado el juego, pero el fútbol no. Hasta las broncas eran honestas. El fútbol empezó a prostituirse cuando aparecieron las botas de colores, la ola metrosexual y la depilación; cuando el vestuario dejó de oler a lilimento.
Estamos a tiempo, dejen de ver el fútbol en la tele y acudan los campos de sus pueblos, de sus equipos, esos que juegan en provincial o preferente. Acudan, acudan, mientras las copa mundial sigan estando en las estanterías y se vendan, estamos a tiempo.
Esta semana me llamaban de RADÍO GUÍA, del programa diario deportivo de Pablo Castro, uno de lso periodistas deportivos mejores y más veteranos de la provincia de Córdoba.
Una pequeña entrevista para hacer un breve repaso de la primera vuelta de la competición en Primera Provincial y del CD MELLARIENSE.
Muchas dificultades hemos pasado desde el primer minuto. Lesiones importantes, sanciones, el campo, sin equipo juvenil... pero con un grupo de jugadores que valen más que cualquier victoria. SON LOS MEJORES!!!
Si los cursos del colegio de entrenadores son para aprender y obtener el título, entrenar en Primera Provincial es un doctorado...
La actitud no se entrena, hay que tenerla. Es la virtud más importante de un deportista, más que un objetivo tiene que ser una constante. Con actitud se derriban todas las murallas, se derrotan todos los defectos. Con actitud no se ganan partidos, se gana batallas, se consiguen títulos. Unas veces el título es un ascenso, otras mejorar lo físico y otras hacer vestuario. Sin actitud no se logra ni salir al campo.
El entrenador tiene que conseguir que sus jugadores no pregunten con quién juegas, que no se preocupen por el rival, simplemente que pregunten donde está la otra portería.
El rival más duro con el que te vas a encontrar al salir a competir eres tú mismo. Tus miedos, prejuicios e inseguridades son la batalla más grande. Tres conceptos que hay que conocer para dos cosas: en primer lugar asimilarlos para esconderlos y en segundo lugar para mejorar y derrotarlos.
Llevamos casi dos meses de competición y nos hemos encontrado con una terrible plaga de lesiones y sanciones que nos han dejado sin jugadores para completar las convocatorias de 16 en las últimas semanas. Cuatro semanas seguidas con 12, 13 y 11 futbolistas, algunos con pequeñas lesiones que necesitarían descanso y que no han podido entrenar con el resto y por lo tanto en bajas condiciones físicas.
A lo largo de la liga existen partido cruciales, importantes, de transición y otros que son los partidos de inflexión como me gusta llamarlos, esos que se presentan cada cierto tiempo y que van a marcar un antes y un después en la competición.
El primero de esos fue hace dos semanas. Partido contra Pedroche. Los once titulares, portero suplente y Paco Gala en el banquillo. Tercer partido en casa sin haber ganado aún como locales. Un rival incómodo al que le sigue una trupe de aficionados que llenan las gradas provocando una extraña sensación que te hace pensar que juegas fuera. La victoria obligada para nosotros, sin excusas.
En la charla prepartido sólo les pude decir que en los momentos difíciles son en los que se demuestra la grandeza de un equipo, y si eramos grandes éste era el mejor momento para demostrárnoslo.
En el minuto 10 de la primera parte, con un balón cercano a la banda y tras intentar un despeje, Sebi Bustamante cae al suelo gritando y pidiendo ayuda. No había rival cerca, un terrile giro de su rodilla izquierda le provoca una lesión que lo va a retirar del fútbol. Se le salió la rótula. Del albero al hospital.
En su lugar sale Paco Gala que tenía por primera vez en mucho tiempo una oportunidad, se la merecía, muchos minutos por delante en un partido importante. Cinco minutos después, en el circulo central al girar sobre sí mismo para empezar el ataque se lesiona. Con los tacos clavados en la tierra el giro le provoca en la rodilla lo que en un primcipio parecía un esguince. Cae al suelo, mira la banquillo y pide asistencia. No podía seguir, y para sustituirle sólo el portero suplente. Continúa el juego mientras se prepara el cambio y justo antes, otro jugador, Antono Perea, mediocentro, sufre la misma lesión que Paco, en el mismo lugar y con las mismas consecuencias. No llevábamos ni 25 minutos de juego.
Paco se acerca al banquillo me pide que le vende la rodilla y que no lo cambie aún porque es posible que su compañero esté peor. Le colocamos una venda y, considerablemente cojo y mucho dolor vuelve a su sitio.
Pasan los minutos y, cuando me dispongo a hacer el cambio, sacamos un corner. Paco a la pata coja engancha un balón dentro del área, lo rompe con la derecha, volviendo a girar sobre su pierna lesionada y mete el balón en la red. Los dos acaban la primera mitad.
En el vestuario decidimos inmovilizar la rodilla de Antonio Perea y aguantar a Paco cinco minutos, éste me pedía dolorido que no lo cambiara. No podía ni levantarse solo de su silla.
Cuando todos veían lo que estaba haciendo Paco y cómo tenía la rodilla Antonio, la forma en la que todos comprobaban cómo los dos estaban dispuestos a jugarse las piernas y cómo Sebi se había retirado, sabía que no perderíamos. No tuve que decir nada, sólo que pensaran un poco en lo que tres compañeros se había y se estaban jugando.
A los cinco minutos entró el portero suplente, Josete, sustituyendo a Paco como delantero. Antonio Perea aguantó toda la segunda parte cojo, casi sin poder andar, sobre la tierra. Paco sufre una distensión del ligamento cruzado anterior y Antonio Perea tiene una rotura parcial del ligamento lateral interno.
Nos dieron una lección como deportistas, como compañeros, que no olvidaré jamás. Ahora les debemos nuestro mayor esfuerzo y esperar que se recuperen pronto.
Ese día empezamos a ganar una liga muy especial que no tiene título ni ascensos, ese día todos aprendimos que lo más importante de todo esto no se gana con goles.
Sebi no volverá a jugar al fútbol, tiene meos de 25 años; a Antonio Perea le esperan dos o tres meses de reposo y rahabilitación y Paco acelera para estar disponible lo antes posiblo. Cuando éste último se acercó al banquillo tras sufrir la lesión sólo me pidió una cosa: MINUTOS.
Ganamos 3-2.
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- Pd: A Sebi, uno de los jugadores con más talento que ha dado esta comarca y al que le prometo dedicación absoluta en nuestro equipo.
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Una temporada es algo más que un año de competición. El torneo, entre 34 y 38 partidos que traducidos a tiempo son algo más de 3000 minutos. La temporada, más de 300 días para un entrenador.
Todo comienza con la primera llamada de los directivos y termina con el pitido final del último encuentro. La primera se produce a finales de junio y el último a finales de mayo.
Casi un año al completo, 24 horas al día de organización, planificación, entrenamientos, conversaciones, llamadas, partidos, viajes ... y cuando no, la famosa soledad del entrenador, lo más difícil y al mismo tiempo la más importante, bonita: las decisiones.
Un entrenador es un gestor de recursos humanos, seguramente lo más difícil de gestionar en esta vida. Por eso, en éstas categorías en las que sólo se juega y participa por hobbie la psicología y la dirección de equipos es el aspecto que más tiempo te ocupa. Todos los jugadores se creen fundamentales, todos se ven en el once inicial y todos absolutamente todos se ven como el mejor en su puesto dentro de la plantilla; y es ahí donde tienes que fajarte. Tienes que hacer que esa creencia sea un sentimiento, no que se crean fundamenales e indispensables en su puesto, no; tienes que hacer que se "sientan" importantes dentro del grupo, y tienes que hacer que ese sentimiento se renueve día a día, semana a semana, minuto a minuto. Eso requiere un esfuerzo mental titánico. Jugar a ser psicólogo en un grupo tan heterogéneo y tan cambiante y tan rápido requiere de unos reflejos mentales y tener una cantidad de recursos enorme. Ni siquiera la experiencia te asegura el éxito aquí, no hay fórmulas para ello, no existen; tendría que haber una para cada futbolista.
A eso tienes que sumarle un componente esencial; y es que, probablemente, el equipo es el lugar en el que más tiempo pasas a lo largo del año. Tus jugadores, compañeros, son las personas con las que más tiempo vas pasar durante unos meses, el vestuario tu segunda casa y la cancha el espacio en el que te conviertes en un villano o en un héroe.
Ahí es donde radica la importancia del vestuario entendido no como un espacio físico, sino como el grupo formado por los jugadores, entrenador y ayudantes (si los tienes). Ese ente debe ser el yunque en el que forjar los éxitos y en el que asumir las derrotas, el paraíso en el que disfrutar o el muro sobre el que aguantar los envites de la competición.
Desde que entré por primera vez en un vestuario tuve claro que todos los que sientan allí van a darlo todo por sus compañeros. Se van jugar las piernas por ti y los demás, te van a defender aun cuando no lleves razón, se van a alegrar contigo, van a ser tus confidentes creando un halo de lealtad alrededor de la figura del equipo y el escudo difícilmente entendible en cualquier otro ámbito de la vida. Por eso hay que cuidarlo, por eso las decisiones que haya que tomar al respecto de ese ambiente son las más complicadas, las más duras, las más bonitas, las más crueles, las más justas...
Puertas a dentro puede pasar cualquier cosa, lo que sea. Lo importante es que cuando se abran, se salga con un discurso común, con decisiones claras, sin fisuras, aunque a veces no te guste lo que se decida dentro, unidos y cohesionados. Escuchar lo que se dice dentro, analizarlo, debatirlo si es el caso, compartirlo si lo crees oportuno, asumir toda la responsabilidad y decidir. Mi punto de vista es que, el entrenador, tiene que ser la primera cara que se vea fuera para todo, la que está puesta en primer lugar cuando estamos fuera, asumiendo los palos, las derrotas y las críticas; y retirarte un poco cuando lo que llegan son victorias; ofrecerlas al resto y enseñarlas como éxitos de tus jugadores y ayudantes.
Lo que tengas que hacer, más aún si es algo desagradable para alguien, se hace dentro y no sale fuera. La ropa sucia se lava en casa y tú eres el que recoge y pone la lavadora. Los jugadores se manchan contigo dentro, pero fuera sale todo el mundo limpio y preparado como un tanque para entrenar, competir, atender a los medios o incluso hablarlo en casa.
Respeto, humildad y trabajo. Las tres patas de un banco que tiene que sustentar la relación de un grupo heterogéneo de gente que van a pasar juntos más tiempo que con sus novias, familiares, amigos y vecinos. El trabajo se hace día a día, la humildad se practica minuto a minuto y el respeto es el cemento que lo une todo.
Tienes que ser el más trabajador, el más humilde, y ganarte el respeto a base de hablar, debatir, convencer con argumentos, escuchar, y decidir... aún sabiendo que te equivocas. La imposición no le sirve salvo al que no sabe hacer otra cosa que gritar, así como la leña sólo le sirve al jugador que no sabe tratar bien la pelota.
Todas las dificultades, en grupo, se digieren y superar mejor. Y el grupo en esto de la pelota, el albero o el césped se llama vestuario.
Dice Don Vicente del Bosque. "La disciplina, ni dura ni permisiva, hay que mantenerla pero nunca imponerla"
Beethoven compuso su 9ª sinfonía estando ya sordo, y dirigió él mismo a la orquesta el día que la presentaba al mundo. A veces creo que es más difícil entrenar a un equipo de fútbol... por eso me encanta.
Las cosas han evolucionado tanto en el mundo del fútbol, por suerte, que en los cursos del colegio de entrenadores nos dedican una asignatura o parte de ella para enseñarnos a tratar con el entorno del equipo. Jugadores, directivos, afición, equipo técnico, encargados de material, familiares y por supuesto la prensa.
En la era de las nuevas tecnologías la "prensa", como concepto, se amplia a la de "medios de comunicación". Ya no sólo existen periódicos. Radio, televisión, redes sociales y sobre todo medios digitales.
En cualquier pueblo, comarca ya existen emisoras de radio locales y emisoras de televisión. Por supuesto no es raro encontrar clubes con su propia web o perfiles en facebook, tuenti o twitter.
En Córdoba, además de los medios tradicionales con su espacio para el deporte y sobre todo el fútbol, ya existen varias webs dedicadas exclusivamente al deporte y algunas exclusivamente al fútbol provincial. A saber: MINUTO90, CORDOBADEPORTE, TODOFUTBOLCORDOBES, FUTBOLGUADIATO o LAPREFERENTE.COM.
Una tarea que parecía destinada a entrenadores profesionales hasta hace poco tiempo y que es la relación con los medios de comunicación, se ha convertido en obligación hasta en los entrenadores de categorías de fútbol aficionado. El tiempo que tienes que dedicar semanalmente a atender a todos los medios que cubren el día a día de tu equipo y tu categoría es una de las tareas obligatorias en la planificación de todo la temporada.
En mi caso: una o dos entrevistas semanales en RADIO PEÑARROYA CADENA SER (una post partido y otra pre partido), una entrevista semanal en RADIO GUÍA de LOS PEDROCHES (normalmente a mitad de semana), la entrevista o declaración semanal en la web del Club (CD Mellariense), y por supuesto la crónica acompañada de alguna declaración del partido del domingo para el resto de medios (MINUTO90, LAPREFERENTE.COM, El Día de Córdoba ...)
Por todo ello, ya existe equipos en estas categorías que crean la figura del "responsable de prensa" o "relaciones públicas". Es fundamental por varios motivos tener una buena relación con los medios. Junto a jugadores, técnicos, directivos son una de las patas del banco del deporte amateur, y normalmente suelen compartir con todos mucho tiempo a lo largo del año (viajes, entrenamientos, partidos), hasta convertirse en uno más del entorno más cercano. Su papel en el deporte es fundamental. Son los altavoces de la actividad, los primeros que llegan hasta la afición y de ésta relación con ellos puede depender la imagen que dé tu equipo y la tuya propia.
Hasta ahora, la labor del jefe o responsable de prensa suele caer en la figura del delegado de equipo, hombre de confianza del entrenador, aunque, como ya os digo, empiezan a verse equipos con una persona dedicada eclusivamente a ello. Y cada vez son demandadas por los propios entrenadores, algunos incluso van de su mano al equipo por el que fichan.
Las redes sociales además, su aparación y el uso extendido por todo el mundo, su inmediatez, pueden ser extraordinarias aliadas en la labor de información. Son directas, rápidas y fáciles de usar. Ya es posible desde un teléfono, en solo 30 segundos, colgar la alineación de tu equipo en la red (TWITTER o FACEBOOK) unos minutos antes del inicio del partido. Y una vez allí ..... se extiende para llegar a todos los aficionados que te siguen.
Soy consciente de que desde el final de la pasada temporada, el futuro inmediato del RECRE y mi salida del club de mi pueblo iban a ser un foco de atención. Uno no sabe nunca con exactitud la repercusión que unas declaraciones pueden tener, por muchas razones. Esa responsabilidad va en el cargo, tanto si estás entrenando como si estás en el paro. Y todos conocemos cómo funcionan los medios, sobre todo los digitales, las webs y especialmente los foros.
Desde que firmé en Fuente Obejuna no he hecho ni una sola declaración en ningún medio hasta hace unos días. Una entrevista para un medio comarcal que saldrá en unos días. Ni yo ni nadie del club, ordenado exclusivamente por mi. No hasta que el calendario nos acerque a la competición. Sólo lo hice público en mis perfiles de faebook y twitter hace un par de semanas; una simple declaración que creía deber a mis amigos que no viven cerca. Y en menos de una hora ya se habían hecho eco varios medios digitales:
Desde entonces sólo lo que escriboen este "diario". Y cómo tal y como parte fundamental del día a día de un entrenador aquí lo cuento. Dejo la entrevista de ayer en RADIO GUÍA, la primera del año.
Lo primero que había que hacer es trabajar para confeccionar una plantilla competitiva con varias premisas. La primera era mantener el núcleo fuerte del año pasado. Un número importante de jugadores de Fuente Obejuna, fundadores del club, junto a Raúl Balsera, Sebi y Carlos Martínez. El resultado fue estupendo y los jugadores ya se conocían. Pero era corta.
Me gusta trabajar con gente joven y en su defecto, con jugadores que sigan teniendo hambre, por entrenar, aprender y competir. Esa especie de deportistas que no pierden ni a las canicas con sus hermanos. Y si lo hacen no les queda ganas de dormir el domingo para llegar el martes a comerse el albero. El perfil es claro: gente que a pesar de su edad sigan teniendo ambición por aprender y mejorar.
Lo segundo era que fuesen jugadores de la comarca para que puedan entrenar todos los días de la semana con el grupo, ahorrar dinero en desplazamientos y que se sientan cercanos al pueblo y el proyecto.
El 17 de mayo del 2009, el RECRE jugaba su último partido en Andaluza frente al equipo que se proclamó campeón ese mismo día, el Marinaleda, en su casa, en el "Jornalero Stadium". Nosotros ya estábamos descendidos y ellos tenían que ganar y esperar una debacle en Montilla. Y sucedió.
Acudimos a jugar con cuatro juveniles de primer año y sin portero suplente por la sanción de Lalo. La alineción fue: Tomás, Pedro Gallego, Cuenca, José Ignacio, Polonio, Alberto, Salvi, Antonio MIguel, Paredes, Paquico y Fernando. En el banquillo: Juan Pablo, Julio, Rafa Bernal y Antonio Luis
Campo de césped natural y en una condiciones desastrosas.
El equipo local tenía un jugador en el centro del campo, Tomy, del que se decía era el mejor en su puesto de la categoría Un tío alto, muy fuerte y con un golpeo de balón cojonudo. Destruía, robaba y la daba a dos toques sin fallar. Nos tenía locos. Lo robaba todo, por arribba y por abajo, daba "leña" con conocimiento y no nos dejaba salir. El césped le ayudaba y no éramos capaces de crear en el centro nada con su presencia. Se las estaba viendo con Salvi y no le quitábamos una.
En el minuto 30, aproximadamente, Alberto se acercó al banquillo con una de esas caras que lo dicen todo, más para los que lo conocemos. Me acerqué a él con un bote de agua y antes de que le dijese nada me pide que le deje unos minutos cerca de Tomy, que lo cambiara de sitio con Salvi hasta el final de la primera parte. Alberto estaba lesionado, jugaba con una de esas rodilleras escandalosas por un esguince que arrastraba por un accidente laboral. Venía desde Madrid a jugar y al acabar se volvía en su coche. Ordené el cambio y llegó la primera jugada en la que se encontraban; un balón dividido, raso pero con un bote irregular por el terreno. El mediocentro era un tanque, no paraba, arrollaba con elegencia y se hacia con el balón en todas esas jugadas. Alberto se paró, puso su pierna izquierda bien clavada en el césped, se colocó de lado para cubrir la pelota sabiendo que el rival iba a por todas y que podía joderle la rodilla con un simple choque teniendo fija la pierna, y lo esperó medio segundo protegiéndose un poco con su hombro. El tío le sacaba más de una cuarta y venía como un toro. Y chocaron. El golpe fue terrible pero limpio, Tomy calló como cuando uno se choca con una pared, Alberto salío con la pelota, esperó a que se levantara y le hizo un recorte hacia el lado derecho, el tío pasó de nuevo como un toro y volvió a caer desequilibrado por el engaño del "chiquinino gordo" como le decían desde la grada. No volvió a ganar un salto. Cada vez que se acercaba el balón por arriba Alberto daba un grito y Tomy no se arrimaba a menos de un metro. El entrenador, Fran Reina, me decía desde el banquillo que no apretaramos tanto, que no nos jugábamos nada y que le dijese al número 6 que no se esforzara tanto (el 6 era Alberto). Él me hablaba a voces. Me acerqué y le repondí al oido: "Díselo tú"
Tomy, su mejor jugador fue sustituido en el minuto 5' de la segunda parte. Me cuentan después que pidió el cambio en el descanso.
Al descanso, el partido iba 2-0 pero la cosa estaba demasiado igualada y se mascaba un gol nuestro.
En nuestro banquillo, los cuatro juveniles pasaban un día divertido, Estaban disfrutando del partido, era una fiesta para ellos a pesar de no jugarnos nada. Sabían que iban a jugar y estaban relajados y poco concentrados.
En el descanso ordeno que todos entrásemos al vestuario. Titulares y suplentes, además del resto de la expedición (el Gordo, Rubén, Lalo, y unos pequeños acompañantes). En el camino Alberto se acerca y me dice que está mal, la rodilla jodida y muy cansado por el esfuerzo, el viaje y la falta de entrenamiento por la lesión. Pero que esté tranquilo que, literalmente: "vamos a ganar". Impresionante.
Una vez dentro del vestuario y todos sentados tras refrescarse un poco entraron el resto de jugadores avisados que se encontraban jugando fuera. Alberto estaba sentado con las piernas abiertas, los codos apoyados en las rodillas y la cabeza baja. El último en entrar fue Julio, y lo hizo de una manera un poco festiva. Todos estábamos callados esperando que se recuperan un poco para empezar a hablar. Al entrar, Julio mira a Alberto y le dice: "Vamos viejo, que ya no puedes más". Dos segundo después y tras un silencio sepulcral, Alberto levantó la cabeza y sin moverse un milímetro se dirige a él: "León, no estoy cansado, estoy concentrándome para ganar el partido por ti, por todos y para vuelvas contento al pueblo". AMÉN
Eso es lo que empezamos a buscar, jugadores que tengan la edad que tengan sigan buscando la gloria domingo a domingo, sea cual sea el campo y sea cuales sean las consecuencias. LOs cojones pegados al culo como los leones y BALÓNalSUELO
Es muy agradable que te acompañen amigos cuando empiezas una nueva aventura. Sin más, sólo por estar contigo un rato, ayudarte un poco y apoyarte. Muy agradable.
Eso digo yo. Reconozco que suelo moverme y guiarme a impulsos, normalmente a la contra de donde me dicta la razón. Todo lo contrario lo que ocurre cuando me siento en el banquillo.
Abrumado por el interés de mi nuevo club en los días en los que estábamos en plena negociación dejé de apretar y pedir nada. ¿Cómo es posible? No me considero un buen entrenador, aún, me queda mucho por aprender, todo.
Me decían: "no queremos un entrenador, te queremos a ti trabajando aquí". Dilapidario.
El fútbol en Fuente Obejuna, como pasa en los sitios en los que se comienza una aventura de este tipo tiene un toque romántico y rockero que me atrae como el novio ante su primera cita.
Un grupo de jóvenes se reúnen un verano y deciden sacar un equipo de fútbol en su pueblo. Eso ocurría hace cuatro años en Mellaria. De la mano de Salva empezaron a entrenar en el mes de ¡junio!, tres meses antes del primer partido de liga. En un campo de tierra que no se pisaba desde hacía siglos, sin vestuarios y "dos" balones. Heroico. Y sabiendo que si ganaban un partido durante el año sería casi un milagro. Un esfuerzo así requiere un ejercicio de ilusión, respeto entre todos y de humildad que sólo se puede dar en esas ocasiones. Desde entonces hasta ahora han crecido de forma exponencial a base de esfuerzo y trabajo, experimentando una mejora a nivel deportivo pero sobre todo estructural y de cultura deportiva digna de estudio, o al menos para conocer.
El año pasado empezó a crecer una potente rama de un planta que empezó a germinar áquel verano. Crearon la escuela de fútbol base; y en su primer curso ya han sido la escuela con más niños y niñas de la comarca. Entre tanto, han tenido un equipo cadete y otro juvenil que no ha tenido constancia en el tiempo pero que serán la base para que en un futuro, con lo que viene de abajo, haya al menos un equipo por categoría.
El fútbol a nivel provincial ha llegado a prostituirse de tal manera que por unos cuantos de euros al mes un jugador o un entrenador cambia de club un año y otro sin mirar otra cosa que su presente deportivo y un ridículo bolsillo. Los clubes con dinero han malgastado tiempo y dinero en pagar futbolistas con nombre, plantillas enteras un año y otro intentando inútilmente mantener una posición dentro de la provincia olvidando lo que no se puede olvidar nunca: el patrimonio humano y el sentimiento, o los dos, porque suelen ir de la mano.(Villanueva de Córdoba, Baena, Priego, Cabra, La Rambla, Montalbán ...)
Pero ha habido un reducto que se ha mantenido virgen de esta vorágine absurda. La categoría de primera provincial. Hasta hace unos años convertida en cementerio de elefantes o equipos de grupos de amigos que se juntaban sólo el fin de semana y que ahora es mirada con respeto. No en vano es el lugar en el que más equipos sénior juegan todo el año; una categoría que se rejuvenece poco a poco y en la que cada año se encuentran jugadores más jóvenes.
Ese aire y ambiente romántico del fútbol provincial, el de toda la vida, en el que nos hemos criado la mayoría de los enfermos de este deporte se mantiene casi intacto en estos campos, en estos, nuestros pueblos, en estos clubes. Hasta los insultos desde la grada suenan a bonito pasado.
Todo ello mejorado con la imparable mejora de las infraestructuras, con la desaparición de los campos de tierra y su sustitución por el césped sintético. No recuerdo una revolución mayor a nivel deportivo y social que el verde artificial y su irrupción.
Y aquí estamos, con un equipo que me ofrece todo eso y la oportunidad de seguir aprendiendo, conociendo gente, nuevos jugadores y otra realidad que viví hace ya muchos años en el viejo municipal de Belmez, con un grupo de gente volcada por competir con dignidad, por hacer lo que les gusta sin más pretensión que disfrutar y dispuestos a dejarse dirigir por mi.
Ya hemos ganado todos, lo importante es apostar y si es por el rock and roll mejor.
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Así empieza todo. Una llamada de teléfono directa y sin intermediarios, estos lugares y estas categorías siguen estando libres de representantes.
La respuesta: "Gracias por el interés, vente a Belmez y hablamos, un café en el Gran Bar".
Las negociaciones empiezan con piropos deportivos y personales mutuos. Había interés recíproco y muchas dudas en todo lo demás; deportivas, de tiempo, responsabilidades, recursos y económicas.
La primera charla se produjo cuatro días de un momento histórico para el Recreativo Belmezano, mi casa deportiva y uno de los lugares que me han forjado como persona. El domingo de esa semana se producía un traspaso en la presidencia del club entre José Antonio Cano, que dejaba el club tras 17 años al frente, y Antoñita Montero, la primera presidenta del club en toda su historia.
Aunque ya sabía que la dirección deportiva del primer equipo estaba ya en manos de mi amigo Graciano Obrero, no quería hablar con nadie hasta que esta nueva situación en el Recre fuese pública. Pensaba que el club se merecía un respeto, y esperar unos días para negociar con otro equipo era lo mínimo y único que podía hacer. Había recibido también esos días una oferta del vecino equipo de Hinojosa y del nuevo club surgido en Villanueva del Rey, pero la posibilidad más real era la que me llegaba del CD Mellariense.
La semana siguiente fue intensa y crucial. El RECRE hacía oficial la contratación del nuevo entrenador y parte del proyecto del nuevo año; por primera vez en más de 20 años no empezaría la temporada con mi equipo. Por otro lado las llamadas desde Fuente Obejuna era más frecuentes.
Se produjo una segunda reunión, ésta vez en la localidad vecina, más directa, concreta, hablando de la plantilla, de los recursos existentes y de las infraestructuras deportivas para entrenar y jugar. Acercando posturas y en la que el tema económico quedó zanjado.
Esos días los había dedicado a estudiar jugador por jugador de la plantilla del CD Mellariense de la pasada temporada, intentado buscar las fortalezas y debilidades tanto a nivel individual como colectivo de una plantilla que había hecho una excelente temporada de mano de Nino Pérez, mi predecesor en el cargo.
La decisión estaba casi tomada, sólo teníamos que aclarar por ambas partes algunos asuntos relacionados con los entrenamientos, el lugar en el que entrenar, la logística que conlleva dirigir un equipo de personas desde mi punto de vista y la disponibilidad económica del club para reforzar la plantilla. Asuntos de fácil solución pero fundamentales para trabajar a gusto.
Una tercera reunión en la Cafetería Triángulo, propiedad del presidente, Paco Chaves, a la que asistió también uno de los capitanes del equipo, Marcial, y su esposa Conchi, directiva y responsable en última instancia del material del equipo. Hablamos de lo divino y de lo humano, de las dificultades que suponen sacar un equipo a competir, sobre todo económicas, de sobrevivir año a año en nuestro deporte y nuestra provincia, del fútbol regional y del momento que vive el club. Poco dinero, menos recursos, el campo de tierra y pocas posibilidades de mejorar económicamente. El panorama como para tirarse a la piscina... y me llamaban a mi. Adelante. Como me dijo un amigo una vez que citaba a Héroes de Silencio: "Nunca desprecié una causa perdida, son mis favoritas" pero esta no lo es. La ilusión por las nubes, no tengo remedio.
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