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lunes, 18 de mayo de 2009

NUESTRO MUSEO


18 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS.
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COMO PARECE QUE NADIE SE ACUERDA HOY DE NUESTRO MUSEO.... ¡FELICIDADES DESDE AQUÍ!
MUSEO HISTÓRICO DE BELMEZ Y DEL TERRITORIO MINERO
Director: Manuel Cano García

lunes, 13 de octubre de 2008

Canciones que todavía no existen

Santiago Auserón 20/09/2008 - Artículo aparecido en BABELIA
Con la última década del pasado siglo, la sociedad española iniciaba un giro de signo muy distinto a los cambios que durante la transición permitieron llenar el aire de nuevas canciones. Las marcas comerciales se adueñaban del deseo de ser o parecer rockero, mientras el poder orientaba con deliberación sus consignas hacia la pasión por el deporte. Toda una generación de deportistas españoles sube hoy a lo más alto del podio, el deporte se ha convertido en gran empresa pública. Las canciones entretanto han perdido todo afán de originalidad, forzadas por el cálculo de audiencia en los medios. Los jóvenes hacen cola para probar el estrellato, listos para soportar cualquier humillación, siempre y cuando sea ante las cámaras, con la bendición de sus padres. Los concursos televisivos de canto proliferan, mientras el repertorio se limita a la repetición estéril. La pasión por el deporte -el amor popular a sus ídolos quemados en pocos años- y la banalización comercial de las canciones parecen responder a un mismo patrón ético que no resulta ser ni musical ni deportivo. En la Grecia antigua la música compartía con la educación física la responsabilidad de formar buenos ciudadanos. ¿En manos de qué oscuro sentido del bien común han cedido una y otra sus valores?
Los adolescentes intentan escribir nuevas canciones, pero la sociedad mediática les da la espalda, atenta sólo al estribillo conocido. El público educado por el rock envejece llenando festivales de jazz. La música de improvisación se ha hecho merecedora de reconocimiento por aunar la tradición afroamericana con el flamenco, pero necesita nuevas canciones para no repetir siempre la misma copla. Una buena canción no nace del talento solitario, sino de una trama de implícitos renovados por el ingenio popular, cuando se opone al chiste recurrente. La canción pone en juego una modalidad de inteligencia que pocas veces se desarrolla en las aulas, nunca entre los que especulan con el suelo o la audiencia pública. Estamos ante un serio problema educativo. La excusa para frenar la cultura heredada de los sesenta es la supuesta tendencia de los jóvenes a confundir música y vicio. Suposición errónea, si atendemos a la generalización de la corrupción en otras capas de la sociedad. La cultura del rendimiento forzoso se parece mucho al uso de estímulos artificiales. Lo que se teme de los jóvenes no es tanto la formación de malos hábitos, más propios de los adultos, sino la capacidad de concebir algún valor que no se reduzca a mercancía. La educación musical no solamente influye en el sentido de las proporciones, como decían los antiguos griegos, sino que nos convierte en testigos y artífices de vínculos que ningún programa político recoge. Sin buenas canciones los especuladores triunfan, pero los deportistas no saben qué entonar en sus celebraciones. Los humoristas se ponen pesados, las artes y las letras se quedan sin un aliado imprescindible. Los políticos imponen su visión restringida de lenguas y naciones, la sociedad entera sufre una carencia de aire fresco, de ganas de inventarse.

¿Se imaginan un país en el que se pusiera de moda renunciar a toda forma de beneficio poco honesto, donde el machismo no se cobrase una sola víctima, donde las diversas comunidades y lenguas se exigiesen unas a otras lo mejor de sí mismas, en vez de replegarse sobre un sacrosanto simulacro de identidad? Ese país sólo existe en las canciones. En las canciones que todavía no existen. Pero es el único que reconozco como propio.
Santiago Auserón es uno de los mejores y más carismáticos mísicos de esta país desde finales de los 70 y principios de los 80. Alcanzó la fama con RADIO FUTURA y ahora en solitario sigue dando lecciones de "calidad" con sus letras y su música.

viernes, 11 de enero de 2008

LOS TOMILLOS

Uno de los primeros recuerdos que tengo de la infancia es el camino hacia “el puerto” junto a mis hermanos y algunos amigos la mañana el 19 de enero. Mi padre “reclutaba” a sus alumnos y con ellos íbamos varios chavales más pequeños a recoger tomillos. Día típico de invierno, frío, niebla mañanera, tarde agradable y noche de “pelona”. Todo el día en el campo hasta que comenzaba a ponerse el sol arrancando lo que llamamos tomillos, aunque en realidad es lavanda, y hacerlos haces para transportarlos a ese lugar del pueblo escogido para hacer la hoguera por la noche. Los más pequeños nos pasábamos todo la mañana jugando al fútbol en una improvisada cancha con porterías hechas de piedras y alguna prenda de ropa colocada encima mientras los que eran un poquito más grandes, azada en mano, hacían acopio de “tomillo” y leña. Parada al mediodía para comernos el bocata y empezar a preparar la vuelta. Con suerte, algún padre o conocido tenía un remolque o una camioneta que cargaba todo el material. Pero lo normal era volver de nuevo a pie, arrastrando los haces, o en bici, con los tomillos en la parte de atrás. Una aventura. Los años pasan, pero el ritual se repite todos los 19 de enero... “EL DÍA DE LOS TOMILLOS”. La percepción que tengo de la fiesta es un reflejo de mi vida en el pueblo a lo largo de todos estos años; en realidad un reflejo de la sociedad belmezana, como creo que ocurre con todas las tradiciones populares. Durante algún tiempo el ambiente y el número de hogueras se vio muy reducido, tan sólo las “candelas” con más solera mantuvieron la tradición. Curiosamente estos años coinciden con los años en los que mis amigos de colegio tuvieron, con la edad, que emigrar fuera, los años en los que la población de Belmez y toda la comarca sufrió el retroceso más grande. Seguramente el pesismismo y la desgana provocado por el terrible virus de la emigración sean más influyente en el descenso del número de hogueras en ese tiempo que la propia emigración en sí. Puede y debe ser un indicador clave para entender que las tradiciones en general y las fiestas populares en particular deben ser ingrediente de los cimientos de un pueblo, hay que mantenerlas, enseñarlas e incluso difundirlas con orgullo y con pasión. El día de Los Tomillos puede ser el día más romántico de Belmez, la fiesta que los belmezanos y belmezanas tanto los que estamos en Belmez como los que por desgracia tienen que estar fuera, recordamos, cuidamos y añoramos con más intensidad; seguramente porque desde muy pequeños hemos “mamado” este día, hemos arrancado tomillos, hemos respirado el aroma nocturno de esta fiesta, hemos saltado las hogueras y hemos bailado alrededor del calor de la candela y la hospitalidad de los vecinos. La noche en la que todos tomamos por primera vez el pitarra en una bota con la cara tiznada y el día en el que más se canta. La estampa de un pueblo ardiendo por todas las calles y oliendo a planta aromática, respirando tradición y comiendo los productos de las matanzas de diciembre. El día en el que personalmente depuro y aumento mi sentimiento por Belmez y la cultura popular, un amor que los belmezanos llevamos en la impronta y que los visitantes adquieren con el primer trozo de chorizo que se llevan a la boca.
Publicado en el Semanario "Guadiato Información" el día 12 de enero de 2008

jueves, 6 de diciembre de 2007

De PUEBLOS y ONDAS.

La otra noche estuve viendo la gala de entrega de los Premios Ondas que retransmitió CUATRO. A pesar de que no me gustan mucho este tipo de eventos, me parecen todos iguales, me la tragué casi entera. El asunto es que me di cuenta de que no conocía a casi ninguno de los premiados del medio radiofónico. No conocía ni los programas ni a los presentadores de lo mismos. Me di cuenta de que conocía todas las cadenas pero que no sabía de qué programa sa trataban. Caí rápidamente en un hecho al que estamos tan acostambusbrados que no le prestamos la atención que se merece. Y es que la comarca no se pueden escuchar la mayoría de las cadenas, a no ser que lo hagas por internet. Hace unos años, desde la Junta de Andalucía se nos anunciaba a bombo y platillo la “SEGUNDA MODERNIZACIÓN de ANDALUCÍA”; ésa, gracias a la cual pudimos obtener un montón de andaluces una ayuda para comprarnos un ordenador y para acceder a internet. Las medidas fueron buenas, y seguramente gracias a ese macroprograma hoy en día la banda ancha sigue sin llegarnos a los pueblos más pequeños y la TDT nos parezca de otro planeta. Me consta que desde la Consejería de Ciencia, Innovación y Empresa se trabaja para que las nuevas tecnologías nos lleguen a todos, al menos ya hay cobertura de telefonía móvil en casi cuaquier parte, pero sigue siendo demasiado lento. Me consta también que en otras comunidades están mucho peor; pero no podemos estar en el año 2007 y que siga habiendo gente que vive en el medio rural y que no podamos acceder a internet a más 1 mega o que no podamos disfrutar YA de la TDT. Esperemos que la nueva LEY de DESARROLLO RURAL articule los medios suficientes para solucionar esto. Confío que desde el PSOE (yo también asumo YA mi parte de culpa) pongamos fin a este retraso, y espero que el resto de partidos se tomen esto también muy en serio. Volvamos a la radio, ese medio del que estoy profundamente enamorado y del que no puedo disfrutar en mi casa. Tan sólo es posible sintonizar con nitidez las cadenas públicas Canal Sur y RNE, y de ésta última sólo Radio 1 y Radio 3 y en algunas zonas. Jamás he podido oír hasta hace un par de meses a Luis del Olmo en Punto Radio o a Carlos Herrera en Onda Cero, no puedo oír a Carles Francino en algunas habitaciones de mi casa a pesar de tener Radio Peñarroya Cadena Ser muy cerquita. La COPE ya no se oye desde Radio Sierra Norte y es imposible sintonizar los 40 Principales o M80, ROCK and Gol, Radio Clásica o Radio OLÉ. Un verdadero atraso. La radio nos proporciona una formación cultural impresionante y se nos pasan los años sin poder ni siquiera decidir qué escuchar. Recuerdo a mi abuelo, con su pinganillo “soldado” a la oreja derecha escuchando las retrasmisiones deportivas de RNE. Criticaba duramente a INAKI CANO, lo ponía verde, no le gustaba nada. Yo le decía que por qué no sintonizaba otra cadena.... no me contestaba, ahora entiendo que no podía. Acabo con una recomendación a todos los que tengáis el gusto de leer este artículo. “LA MADRIGUERA”, un programa dirigido por el que probablemente sea el mejor crítico musical del panorama radiofónico español. Podéis oírlo de lunes a jueves a las las 12 de la noche en RNE Radio 1. Un verdadero lujo.
Publicado en el Semanario "Guadiato Información" el día 8 de diciembre de 2007

miércoles, 28 de noviembre de 2007

De MÚSICA y EMPRESA

Definitivamente la creación musical está en crisis. Así comenzaba hace unos días un programa de radio de una de las cadenas más populares del país.
Mick Jagger vuelve a sacar un disco, los Eagles otro, Led Zeppelin se vuelven a juntar para hacer un minigira por Europa (que desgraciadamente no parará en España), John Foggerty publica un disco con 12 grandes clasicos del Rock, The Police acaba de protagonizar “el mejor” concierto del año en España...
En el ámbito nacional los Hombres G acaban de presentar un disco después de más de diez años sin crear nada, Héroes del Silencio girando por España después de separarse dramáticamente hace unos “cuantos” de años, la mejor gira del año ha sido la de Serrat y Sabina....
Visto así la situación es preocupante. No es que la “creación” esté en crisis; es que, o no salen nuevos artitas que le hagan sombra a los clásicos o es que no los “nuevos” no tienen oportunidades.
Aseguran que la industria está en crisis por culpa de la piratería y las listas de ventas siguen siendo capitaneadas por los de siempre a pesar de que sus discos sigan siendo los más caros, con mucha diferencia.
Cómo no vamos a piratear un disco de Sabina, Alejandro Sanz (bueno, yo de este no), o Miguel Bosé si suelen costar alrederor de 25 euros. Qué aficionado a la música puede mantener su hobbie.
Los viejos siguen “creando”, al igual que los que más jóvenes. Lo que ocurre es que los primeros, tengan lo que tengan, saben que van a ver su disco en la calle. Los grupos noveles, lo jóvevenes artistas tienen que pasar por mil filtros antes de ver su disco en las estanterías de las tiendad y además suelen ser mucho más baratos.
Con el panorama, o te recorres los festivales minoritarios para intentar conocer cosas nuevas o tienes que escuchar algo más que los “40”. Después, si encuentras algo que te llegue, te vas a la red, enchufas el emule y a bajar. Las casas comerciales sólo apuestan por los artistas consagrados y sus precios prohibitivos.
Los jóvenes que logran sacar un disco para vender algo tiene que rebajar sus precios a la mitad de los precios que se barajan y rezar para que a los “40” le den un poco de difusión, sino, pasarán sin pena ni gloria por el mercado.
Visto lo visto, los grupos o artistas que empiezan, apuestan por creaciones similares a lo que ya hay, nada original ni realmente nuevo y en ese terreno lo tienen todo perdido en la guerra con los consagrados. Mientras tanto, de vez en cuando sacan el enésimo recopilatorio de su carrera y pegan otro pelotazo; y sino verán ustedes cuando se acerque navidad. Y volveremos a escuchar eso de: “es el mejor, es el que más vende”, confundiendo la cantidad con la calidad. Y ojo, no digo que sean malos.
Lo que yo hago es lo siguiente: me bajo el disco si es un artista consagrado, el que ya no necesita vender mucho para vivir y seguir publicando. Investigo para encontrar cosas nuevas, que me gusten, lo bajo de la red si es así y luego me voy a la tienda y lo compro porque además de ser asequible a mi bolsillo se les ayuda para que sigan publicando cosas.Respecto a Led Zeppelin... ¡UF! qué hagan algo, lo que quieran, pero que lo hagan.
Publicado en el Semanario "Guadiato Información" el día 6 de octubre de 2007

De CULTURA y FESTEJOS

En pueblos pequeños, con ayuntamientos no excesivamente boyantes, las delegaciones de Cultura y Festejos suelen caer bajo las manos del mismo concejal o concejala, incluso sus presupuestos anuales se incluyen dentro de la misma partida hasta tal punto que ya llegamos a confundir una cosa con la otra.
Algo asumido por todos y que nos hace confundir un tipo de actividades y programas con otros. Suele ser la delegación con un presupuesto más alto porque es la que más y mejor suele llegar al pueblo. Un arma de doble filo porque se tiende a desviar el dinero hacia las “festejos”, olvidando un poco la parte más cultural con la excusa de “ya que se gasta el dinero hay que asegurar que acuda el mayor número de gente”. Un excusa tan válida como contundente desde le punto de vista político. Habría que hacer una análisis real del porqué. Yo creo que la cultura hay que trabajarla más, basando los primeros esfuerzos en “educar” y ofertar programas atractivos huyendo un de los planteamientos tradicionales, más cómodos y normalmente más barato.
Un ejemplo: si queremos que la casa de la cultura se llene siempre que haya una obra de teatro habrá primero que crear un poco de afición entre la gente. ¿Cómo? Imaginación al poder. El secreto está en la participación, ni más ni menos. Si consigues crear espacios de participación paralelos a cualquier actividad, llámese teatro, música o pintura la gente acudirá siempre que la casa de cultura nos ofrezca algo interesante. Sin duda cuesta mucho más trabajo y más dinero crear un taller permanente de fotografía permanente que montar una exposición; además, los resultados no se verán de forma inmediata y en los comienzos la participación será menor. Apliquen esto a teatro, la pintura o la música. Desde el punto de vista político lo importante es que la cantidad reine por encima de la calidad, un punto de vista generalizado que nos hace mucho mal y verdadero culpable de que los festejos se “coman” lo presupuestos de cultura.
Más importante que la cantidad es la permanencia, y para eso tienes que buscar programas y actividades enriquecedoras y con calidad, para que con el tiempo estén tan caladas entre el pueblo que no haya no que anunciarlas para la demanda sea tan grande que no se pueda atender fácilmente. En este punto me toca hablar de la cultura tradicional, la gran olvidada en nuestros pueblos y que sin embargo está tan de moda por todo el país. La cultura tradicional aglutina a todos los elementos que confieren unas señas claras de identidad a un pueblo, al mismo tiempo que lo diferencian de otras colectividades. Gastronomía, artesanía, costumbres, música popular, cuentos, juegos tradicionales, danza, leyendas, refranes... FOLCLORE (o folklore, folk). Las manifestaciones folclóricas son el cordón umbilical que unen a un pueblo con su cultura, son inherentes a la naturaleza humana. Un pueblo que no defiende, conserva o recupera sus tradiciones es un pueblo sin identidad, sin raigambre cultural, sin pasado. ¿Se os ocurre otra forma mejor que invertir el dinero de la “cultura” que en conservarla, recuperar y enseñarla? Participarían abuelos, abuelas, padres, hijos, nietos y hasta los políticos.
Publicado en el Semanario Guadiato Información el día 4 de agosto de 2007