sábado, 1 de noviembre de 2008

EL RESCATE VERDE

José María Aznar, pronunciando su discurso escéptico durante la presentación del libro 'El planeta azul', de Vaclav Klaus

Felipe González definió a los ex-presidentes de gobierno como "jarrones chinos", caros y valiosos objetos que nadie sabe dónde colocar. El ex-presidente Aznar, continúa metiendo "gambazos" únicamente justificados por un unisitado egocentrismo que le devora constantemente la razón.
Ahora se despacha afirmando una y otra vez que el cambio climático no existe y que en todo caso la acción del hombre nada tiene que ver. Aquí os dejo este artículo aparecido en uno de los estupendos blogs del diario EL MUNDO.

EL RESCATE VERDE.

JUAN LÓPEZ DE URALDE - NATURABLOG (Los Blogs de EL MUNDO) . 30 de octubre de 2008

El caso es que andaba yo por un lugar lejano para curarme de los males del espíritu que me entraron tras escuchar a nuestro ex-presidente Aznar decir que: "En estos tiempos de enfriamiento global de la economía internacional y de amenaza de una nueva glaciación en la economía nacional, en uno de esos ciclos econo-climáticos que se suceden cada vez que un Gobierno socialista llega al poder en España, los abanderados del apocalipsis climático exigen dedicar cientos de miles de millones de euros" a causas "tan científicamente cuestionables en su viabilidad como ser capaces de mantener la temperatura del planeta Tierra dentro de un centenar de años" (cito textual, por si acaso), cuando me acerqué a ojear un quiosco de prensa, a la busqueda de algún libro de autoayuda que me hiciera recuperar el ánimo.
Llamó mi atención, sin embargo, entre libros y revistas, la portada de la revista Nesweek. En ella aparece un flotador verde y blanco, bajo el epígrafe (en inglés, of course): "El rescate verde: porqué Obama, Brown, Sarkozy y otros líderes mudiales impulsan una solución verde a la crisis económica". La lectura de este artículo no tiene desperdicio. Lo recomiendo vivamente.
Como no estoy ducho en estas cuestiones imaginé que esta revista Newsweek debía ser una especie de folletín de los nuevos comunistas, que nuestro ex-presidente denunciaba con tanta contundencia. Sin embargo, un amigo extranjero aclaró mi confusión, y me explicó que se trata de una revista más bien liberal.
Ironías aparte, lo cierto es que los líderes mundiales están planteándose seriamente la necesidad de hacer frente a la crisis impulsando la economía verde. Están descubriendo (ya era hora) que la lucha por la protección ambiental es un yacimiento de empleo y desarrollo de verdad. Y están llamando a un "rescate verde" de nuestra economía.
Hace unos días, el mismo Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, hacía un llamamiento en el mismo sentido. En definitiva, el mundo empieza a ver cómo la salida de la crisis económica debe ir de la mano de soluciones a la crisis ambiental. Al final va a ser que los ecologistas van a tener razón. Vaya.

martes, 28 de octubre de 2008

Con un par... de banderas.

Ocurre en los plenos del ayuntamiento de la localidad navarra de Villava ( el pueblo de Indurain): Resulta que los concejales de ANV cuelgan la ikurriña, y cómo respuesta el concejal del PSN-PSOE José Luis Úriz, de 60 años, ha hecho lo propio con una bandera de Iron Maiden.
"Estaba harto de que pusieran la ikurriña y que el alcalde [Peio Gurbindo, de Nafarroa Bai) no la mandara retirar, así que decidí hacer algo que no fuera agresivo: si ellos ponen la bandera porque la sienten, porque todo se reduce a una cuestión de sentimientos, yo siento el rock y uno de mis grupos favoritos es Iron Maiden", relata Úriz, de cazadora blanca en la foto, en la que también se ve una enseña y un banderín de Osasuna que colocaron los concejales de UPN.
"La bandera la había comprado en Mérida, donde estuve viendo a Iron Maiden con mi hijo, que es muy heavy", cuenta Úriz, que ha sido concejal de cultura en Villava durante ocho años y que, además de los Maiden, se declara fan de grupos como AC/DC o Metallica, aunque actualmente escucha mucho country".
Estoy pensando seriamente en el próximo pleno, que será el martes 4 de noviembre, colgar delante de mi asiento una bandera de "The Four Corners band".

viernes, 24 de octubre de 2008

lunes, 20 de octubre de 2008

El honor.

Miguel Ranchal Sánchez - 20/oct/08 - Diario Córdoba
Quizá sea pedagógico explicar la capacidad de atracción de energía que posee un agujero negro acudiendo a la insaciable egolatría de Garzón , lo cual acentuará las voces críticas contra este remeneo del pasado. Pero ello no ha de llevarnos a conjuntar reconciliación y olvido, sino a ponerles nombres y apellidos a las víctimas de nuestra contienda.
Mi abuelo está en esa encrucijada. Miguel Ranchal Plazuelo combatió en la guerra de Marruecos, en esos blocaos de Xauen donde se abrazó al pacifismo tras ver morir a tantos compañeros. Secretario de las Minas de El Soldado y luego alcalde de Villanueva del Duque por el PSOE, cargo en los que continuaron los viajes a Madrid y París en esa lucha imposible por mantener en Los Pedroches la continuidad de tantos puestos de trabajo.
Renunció a ser diputado en las Cortes a favor del padre de Santiago Carrillo . Durante la guerra fue un anónimo protagonista de una pequeña lista de Schindler, abriéndole las puertas del cuartelillo a algunos potentados, para que no entrara a degüello el temible batallón de Jaén. La ingratitud fue el pago de los vencedores: la clemencia no le llegó al campo de concentración de Albatera ni a la cárcel de Barcelona.
Mi abuela conoció su muerte en una carta en la que se despedía de su familia hasta la Eternidad. Sin el permiso de Garzón y con la desidia del PSOE cordobés, mi padre se ha pateado los archivos nacionales intentando localizar sus restos.
Los ha encontrado, tras tener acceso a un sumario que rebosa cinismo. Mi padre se aferra a otra tradición, más calderoniana: no quiere tanto venerar los huesos de su progenitor, sino que le devuelvan el honor, que es patrimonio del alma
Quizá sea pedagógico explicar la capacidad de atracción de energía que posee un agujero negro acudiendo a la insaciable egolatría de Garzón , lo cual acentuará las voces críticas contra este remeneo del pasado. Pero ello no ha de llevarnos a conjuntar reconciliación y olvido, sino a ponerles nombres y apellidos a las víctimas de nuestra contienda.
Mi abuelo está en esa encrucijada. Miguel Ranchal Plazuelo combatió en la guerra de Marruecos, en esos blocaos de Xauen donde se abrazó al pacifismo tras ver morir a tantos compañeros. Secretario de las Minas de El Soldado y luego alcalde de Villanueva del Duque por el PSOE, cargo en los que continuaron los viajes a Madrid y París en esa lucha imposible por mantener en Los Pedroches la continuidad de tantos puestos de trabajo.
Renunció a ser diputado en las Cortes a favor del padre de Santiago Carrillo . Durante la guerra fue un anónimo protagonista de una pequeña lista de Schindler, abriéndole las puertas del cuartelillo a algunos potentados, para que no entrara a degüello el temible batallón de Jaén. La ingratitud fue el pago de los vencedores: la clemencia no le llegó al campo de concentración de Albatera ni a la cárcel de Barcelona.
Mi abuela conoció su muerte en una carta en la que se despedía de su familia hasta la Eternidad. Sin el permiso de Garzón y con la desidia del PSOE cordobés, mi padre se ha pateado los archivos nacionales intentando localizar sus restos.
Los ha encontrado, tras tener acceso a un sumario que rebosa cinismo. Mi padre se aferra a otra tradición, más calderoniana: no quiere tanto venerar los huesos de su progenitor, sino que le devuelvan el honor, que es patrimonio del alma.
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Y por relación con el tema dejo también este artículo que escribí hace un tiempo y que ya estaba en LA PIZARRA.
LA MEMORIA y LA FAMILIA
Hace algún tiempo que me he propuesto recuperar esas historias de los abuelos que cuando somos pequeños nos suenan a cuento en blanco y negro, y a las que en los años de infancia nos resultaban algo pesadas y a las que nunca les presté mucha atención. He tenido la suerte de conocer a tres de mis abuelos; Emilio y Ana, los paternos, y Agustina, la materna. Mi abuelo Antonio murió dos años antes de que yo naciera. Recuerdo que la noche de los sábados mi abuelo Emilio ante nuestra insistencia nos enseñaba algunos restos de munición que seguía teniendo embutido en su piel; “trocitos de metralla decíamos”. Cuando nos hacíamos alguna herida jugando nos curaba y nos decía que el pudo ser “practicante y enfermero” porque en la guerra tuvo que “coserle tripas a más de un compañero”. Mi abuela nos contaba que ella había viajado mucho por toda la costa del levante, que tuvo que dejar su casa y su marido y que recorrió media España con sus hermanos. Mi abuela materna me decía que su marido estuvo en la estación de Puertollano trabajando durante la guerra en el servicio de intendencia, que repartía comida y enseres para toda la población, y que mandaba trenes desde allí a Madrid. Durante muchos años eson fueron los conocimientos que tuve de la guerra civil española. No supe quienes eran los rojos o los azules porque en mi casa y en la de mis abuelos no me lo dijeron. Tampoco lo aprendí en el colegio porque la asignatura de historia que se impartía en la E.G.B. jamás se llegaba al siglo XX. Podía discutir con cualquiera de los Reyes Católicos, de Felipe II o de la revolución francesa pero no sabía quien era Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas o Federico García Lorca. Pero uno crece y la curiosidad por aprender es fuerte. Comenzé a darme cuenta que la guerra y los 40 años posteriores han sido dos etapas fundamentales para saber dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Los años en los que se criaron nuestros padres y abuelos, años con sus desgracias y bonanzas, de terror los primeros y de represión los 40 siguientes, años en los que la vida en los pueblos fue especialmente dura, más para unos que para otros. Yo quiero saber más, sin engaños ni sectarismos y quiero que todos podamos tener la oportunidad de saber y conocer qué pasó, que los muertos tengan también la oportunidad de ser enterrados como se merecen y dónde se merecen que es ni más ni menos donde están todos los demás, donde los familiares puedan visitarlo si lo desean. Quiero saber quién mató, dónde y el porqué . Atrocidades todas que no podemos repetir y por eso tenemos que conocerlas. No creo que eso sea abrir heridas, no se me ocurre otra manera mejor de cicatricar las que aún siguen abiertas. Mis dos abuelos lucharon en el bando republicano. Al terminar la guerra uno pasó tres años en un campo de concentración y al otro lo quisieron fusilar por repartir alimentos, lo salvó la unánime protesta del pueblo al que estuvo alimentando. Mis abuelas jamás me hablaron de odio hacia uno u otro “bando”, pero yo quiero saber más; y no quiero que la única que me queda se vaya sin enseñarme cómo es posible tener ese corazón que tiene habiendo sufrido tanto. Así que ya sabes ANITA.